Según López (2016) el inicio de la impresión 3D se remonta a 1976, cuando se inventó la impresora de inyección de tinta. Desde entonces, la tecnología ha evolucionado para pasar de la impresión con tinta a la impresión con materiales, y la impresión 3D ha sufrido cambios durante décadas en diferentes ramas de la industria.
En 1999, el Instituto de Medicina Regenerativa de la Universidad de Wake Forrest en North Carolina, implanta los primeros organos modificaciones por medio de implantes arteriales impresos en 3D y cubiertos con células del paciente en humanos, y en 2002 imprime el primer órgano en 3D: un riñón completamente funcional.
En 2005 se crea la primera impresora 3D capaz de trabajar con colores en alta definición, después, en el 2006 se crea una maquina donde se pueden imprimir con
En el 2008 se desarrolla la primera prótesis de pierna impresa en 3D, y en 2009 aparece en el mercado una impresora 3D en forma de kit.
En el 2010 surgen los primeros vasos sanguíneos totalmente bioimpresos, posteriormente en el año 2011, empiezan a aparecer una serie de elementos creados por medio de impresoras 3D, por ejemplo, objetos en chocolate, el primer avión no tripulado completamente impresoro en 3D, y carne producida mediante bioprinting*. De igual forma en el año 2012 se realiza un implante de mandíbula inferior en 3D, y en 2013 se crea la primera arma de fuego impresa en 3D. En este ultimo año, se fabrica la primera prótesis de mano y hay más avances en cuanto a impresiones 3D ligadas a los alimentos. A partir del 2014, siguen produciéndose avances constantemente sobre las impresiones 3D en la medicina, como por ejemplo, un modelo de pelvis en 3D, desarrollo de piel y tejidos humanos, corazones impresos y todo tipo de prótesis externas. De la misma manera se crea la primera impresora 3D, capaz de imprimir objetos en ausencia de gravedad.